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La inflamación es la respuesta natural del organismo ante gérmenes, irritantes y sustancias extrañas, como los productos químicos. Cuando la inflamación afecta al revestimiento interno de la nariz y se extiende a los senos paranasales, se denomina rinosinusitis. Los senos paranasales son cavidades llenas de aire alrededor de la nariz.
Los síntomas habituales de la rinosinusitis incluyen congestión nasal, disminución o pérdida del olfato, dolor o presión facial y mucosidad que gotea por la nariz o desciende por la parte posterior de la garganta.
Cuando estos síntomas persisten durante más de 12 semanas, se clasifica como rinosinusitis crónica (RSC). La RSC puede presentarse con o sin pólipos nasales —crecimientos blandos y no cancerosos en la nariz o los senos paranasales que pueden causar molestias e interferir en las actividades diarias.
Aún se desconoce la razón exacta por la que algunas personas con RSC desarrollan pólipos nasales y otras no. Los profesionales sanitarios suelen referirse a la RSC con pólipos nasales como síndrome de pólipos nasales.
La rinosinusitis crónica (RSC) con pólipos nasales suele presentarse en familias, lo que sugiere un componente genético de la enfermedad. Sin embargo, los investigadores también han observado RSC sin pólipos nasales en familiares, lo que indica que los factores hereditarios influyen en ambas formas de la enfermedad.
Los estudios con gemelos idénticos han demostrado que no necesariamente ambos hermanos desarrollan pólipos nasales, lo que pone de relieve el importante papel de los factores ambientales junto con la predisposición genética. Esto subraya que tanto los rasgos heredados como las influencias externas contribuyen al desarrollo de la RSC.
Sus senos paranasales son cavidades llenas de aire dentro de los huesos de la cara y el cráneo. Una fina capa húmeda de mucosidad recubre su superficie interna. Junto con la nariz, los senos paranasales desempeñan un papel crucial en filtrar, calentar y humidificar el aire que respiramos. Este proceso ayuda a proteger los pulmones de partículas nocivas e irritantes.
Además de sus funciones respiratorias, los senos paranasales también contribuyen a la resonancia de la voz, influyendo en cómo suena al hablar. Asimismo, actúan como un amortiguador, absorbiendo energía para proteger el cerebro en caso de accidente.
Alrededor del 10 % de las personas tiene rinosinusitis crónica (RSC), aproximadamente lo mismo que toda la población de España. En determinadas regiones de Europa, la prevalencia de la RSC es aún mayor, lo que pone de manifiesto el amplio impacto de esta afección en el continente.
Cuando el revestimiento interno de la nariz se inflama y la inflamación se extiende a los senos paranasales cercanos, se desarrolla rinosinusitis. A menudo se utilizan los términos sinusitis y rinosinusitis indistintamente. Sin embargo, rinosinusitis describe con mayor precisión una afección que afecta tanto a la nariz como a los senos paranasales. A pesar de esta distinción, es habitual que se usen ambos términos para describir la misma afección subyacente.
La rinosinusitis crónica (RSC) puede evolucionar con la edad. En los niños, la RSC suele ser más leve y los pólipos nasales (crecimientos blandos e indoloros en la nariz o los senos paranasales) son poco frecuentes, salvo que el niño tenga una afección como la fibrosis quística.
En los adultos, la RSC con pólipos nasales puede empeorar si no se trata. Con el tiempo, los pólipos pueden crecer, presionar contra los huesos de la cara y, en ocasiones, alterar su apariencia.
Otra señal de que la RSC puede estar empeorando es la aparición de síntomas similares al asma, como falta de aire, sibilancias (un silbido al respirar), tos o expectoración de mucosidad del pecho. Si presenta alguno de estos síntomas, es importante que consulte a su médico para recibir orientación adicional.
La rinosinusitis crónica (RSC) por lo general no tiene cura, pero el tratamiento adecuado puede ayudarle a manejar y controlar los síntomas. La afección implica una inflamación de larga duración de los senos paranasales, lo que puede dificultar su tratamiento.
Las causas de esta inflamación pueden variar e incluir infecciones, alergias, anomalías estructurales en la nariz o problemas del sistema inmunitario. Afortunadamente, muchas personas experimentan síntomas menos graves al llegar a los 60 años. Con la atención y el tratamiento adecuados, a menudo es posible controlar la RSC de forma eficaz y mejorar la calidad de vida.
Aunque los investigadores aún no comprenden por completo la causa exacta de la rinosinusitis crónica (RSC), creen que su desarrollo se debe a una combinación de factores. Esto incluye la interacción entre características personales, como la genética, y factores ambientales como la contaminación del aire, el humo del tabaco y los alérgenos.
En conjunto, estos factores desencadenan una inflamación prolongada en los senos paranasales y la cavidad nasal, lo que provoca los síntomas asociados a la RSC. Comprender esta interacción es clave para manejar y tratar mejor la afección.
La inflamación impulsa la rinosinusitis crónica (RSC). Diversos factores, incluidas las infecciones bacterianas y víricas, el tabaquismo, la contaminación del aire y los alérgenos, pueden desencadenar o empeorar esta inflamación. Esta inflamación provoca el engrosamiento del revestimiento interno de la nariz y los senos paranasales, el aumento de la producción de mucosidad y, en ocasiones, la formación de pólipos, que contribuyen a los síntomas de la RSC.
Es importante tener en cuenta que la RSC no es simplemente «una infección que no se va». Muchas bacterias y hongos residen de forma natural en nuestros senos paranasales, incluso en personas que no tienen enfermedad sinusal. Aunque las bacterias y los virus pueden contribuir a la inflamación, eliminarlos con antibióticos no cura la RSC. En su lugar, es probable que la afección se deba a una combinación de factores, incluidas influencias ambientales y predisposición genética. En conjunto, estos factores conducen a la inflamación persistente que caracteriza a la RSC.
Los investigadores aún no comprenden por completo el papel exacto de las alergias en la rinosinusitis crónica (RSC). Sin embargo, las alergias son más frecuentes en las personas con RSC que en la población general. Esto es especialmente cierto en el caso de las alergias perennes, como las alergias a los mohos o a los ácaros del polvo doméstico.
Las alergias mal controladas pueden empeorar los síntomas de la RSC, y las personas con alergias suelen experimentar síntomas de RSC más graves y recurrentes. Además, las alergias coexisten con frecuencia con el asma, lo que añade otra capa de complejidad al manejo de la RSC. Comprender la relación entre alergias, asma y RSC es crucial para un tratamiento eficaz y el control de los síntomas.
Sí, los factores ambientales pueden contribuir al desarrollo de la rinosinusitis crónica (RSC). Respirar determinados productos químicos, gases o agua contaminada puede irritar el interior de la nariz y los senos paranasales, provocando inflamación. Si esta exposición se produce de forma repetida, puede causar hinchazón prolongada y síntomas como congestión nasal o acumulación de mucosidad.
No obstante, la RSC suele ser el resultado de una combinación de factores. Además de los irritantes ambientales, otras causas como las alergias o los problemas estructurales en la nariz también pueden influir en el desarrollo de la RSC, a veces sin ser inmediatamente evidentes. En conjunto, estos factores contribuyen a la persistencia de la afección.
La mala calidad del aire interior, combinada con alérgenos como el moho o los ácaros del polvo, puede irritar la nariz y los senos paranasales, especialmente en personas sensibles a estos desencadenantes. Esta irritación puede provocar hinchazón, lo que puede dar lugar a rinosinusitis crónica (RSC), con o sin pólipos nasales.
Sin embargo, es difícil atribuir la RSC únicamente a la mala calidad del aire. La afección suele surgir por una combinación de factores, entre ellos la genética, las infecciones y las influencias ambientales. Es probable que estos elementos interactúen con la calidad del aire interior y contribuyan al desarrollo y la persistencia de la RSC.
Las personas con rinosinusitis suelen presentar al menos dos de los siguientes síntomas:
En algunos casos, los pacientes también pueden experimentar dolor de oído o de dientes, mal aliento, dolor de garganta, irritabilidad, depresión o fatiga. La rinosinusitis se clasifica como crónica cuando estos síntomas persisten durante al menos 12 semanas consecutivas.
El resfriado común es una enfermedad vírica que afecta a la nariz y la garganta. Por lo general es autolimitada, lo que significa que se resuelve por sí sola en aproximadamente una semana sin tratamiento médico.
La rinosinusitis aguda es una afección que afecta tanto al revestimiento interno de la nariz como a los senos paranasales, a menudo desencadenada por una infección vírica derivada del resfriado común. Al igual que el resfriado, la rinosinusitis aguda suele ser autolimitada, pero puede durar algunas semanas.
La rinosinusitis crónica (RSC), en cambio, es mucho más compleja. No es simplemente «una infección que no se va». La RSC implica una combinación de factores, entre ellos el sistema inmunitario, la genética y las influencias ambientales. Aunque las infecciones pueden desencadenar o empeorar la RSC, no explican por completo la inflamación continua que caracteriza a la afección.
Para diagnosticar la RSC, sus síntomas deben durar al menos 12 semanas. Por lo general, su médico confirmará el diagnóstico mediante una endoscopia nasal, utilizando una pequeña cámara para examinar el interior de la nariz.
Una infección sinusal vírica puede convertirse en una infección bacteriana si:
Signos de una infección bacteriana grave
Si la infección bacteriana se vuelve más grave, esté atento a estos signos de alarma que pueden requerir atención urgente:
Si aparece alguno de estos síntomas, póngase en contacto con un médico de inmediato para su evaluación y tratamiento.
Al diagnosticar la rinosinusitis crónica (RSC), el médico puede examinar el revestimiento interno de la nariz, que puede parecer hinchado, rojo e irritado. Una endoscopia nasal, utilizando una pequeña cámara para observar más profundamente en la nariz, puede ayudar al médico a detectar pólipos nasales o secreciones procedentes de las aberturas de los senos paranasales.
Durante la exploración de la garganta, el médico también puede observar mucosidad espesa y de color que gotea desde la parte posterior de la nariz hacia la garganta, lo que se conoce como goteo posnasal.
En algunos casos, su médico puede recomendar una TC de la cabeza para examinar los senos paranasales con más detalle. Aunque no todo el mundo necesita esta prueba, puede ser útil cuando el diagnóstico no está claro o cuando su médico necesita planificar un tratamiento adicional.
Aunque no existen análisis de sangre específicos para diagnosticar la RSC, algunos pacientes pueden someterse a un análisis de sangre para comprobar posibles alergias o para descartar deficiencias inmunitarias o trastornos autoinmunes.
Los pólipos nasales son crecimientos blandos y no cancerosos en la nariz y/o los senos paranasales que pueden causar síntomas e interferir de forma significativa en la vida diaria. Uno de los síntomas más frecuentes en las personas con pólipos nasales es un mal sentido del olfato.
Cuando se desarrollan pólipos nasales, los médicos denominan a la afección síndrome de pólipos nasales o RSC con pólipos nasales (RSCcPN). Este tipo de rinosinusitis crónica (RSC) suele ser más grave y puede requerir un tratamiento especializado para ayudar a controlar los síntomas.
Los pólipos nasales que aparecen con rinosinusitis crónica (RSC) son no cancerosos y no se convierten en cáncer. Sin embargo, otros crecimientos en la cavidad nasal que pueden parecer pólipos podrían ser cancerosos o tener el potencial de volverse cancerosos con el tiempo.
Por ello, es fundamental que los pólipos nasales sean examinados adecuadamente por un médico. Los médicos suelen examinar el interior de la nariz mediante un procedimiento llamado endoscopia nasal, que utiliza una pequeña cámara. En algunos casos, también pueden recomendar pruebas de imagen adicionales para evaluar su situación con más detalle.
Extreme las precauciones si presenta alguno de los siguientes síntomas:
Si observa estos síntomas, póngase en contacto con un médico para una evaluación inmediata.
Los pólipos nasales pequeños pueden no causar síntomas perceptibles. Sin embargo, la inflamación asociada a la rinosinusitis crónica con pólipos nasales (RSCcPN) puede provocar síntomas como:
A medida que los pólipos crecen, pueden bloquear las fosas nasales, lo que provoca una nariz congestionada y dificulta respirar por la nariz. Esto puede afectar de forma significativa a la vida diaria y puede requerir tratamiento para controlar los síntomas y reducir el tamaño de los pólipos.
Los pólipos nasales son pequeños crecimientos similares a uvas causados por la inflamación crónica en la nariz y los senos paranasales. Esta inflamación persistente no solo hace que los pólipos crezcan y permanezcan, sino que también provoca síntomas como:
Para reducir el riesgo de que los pólipos vuelvan o crezcan más, siga los tratamientos antiinflamatorios, como los corticoides, y enjuáguese la nariz regularmente con suero salino. Estos tratamientos ayudan a controlar la inflamación y a mantener las fosas nasales más despejadas.
Los cornetes son estructuras normales en la nariz de todas las personas. Están formados por hueso y recubiertos por el revestimiento interno de la nariz; los cornetes ayudan a calentar y humedecer el aire que respira, lo cual es esencial para proteger los pulmones. Pueden hincharse durante un resfriado o por alergias, pero la hinchazón suele disminuir una vez que se trata la causa subyacente.
Los pólipos nasales, en cambio, no son normales. Son crecimientos blandos y no cancerosos que se desarrollan cuando el revestimiento interno de la nariz se inflama o se enferma. A diferencia de los cornetes, los pólipos no desaparecen por sí solos y pueden provocar síntomas como:
Es necesario un tratamiento adecuado para controlar los pólipos y sus síntomas.
Determinados factores del estilo de vida pueden tener un impacto significativo en la rinosinusitis crónica (RSC). La exposición al humo del tabaco, a irritantes (como los del trabajo) y a la contaminación del aire puede irritar las vías respiratorias, dificultando que la nariz y los senos paranasales eliminen la mucosidad de forma eficaz.
En concreto, el humo del tabaco aumenta el riesgo de infecciones de las vías respiratorias, lo que puede empeorar los síntomas de la RSC. También puede perjudicar su capacidad para respirar por la nariz y afectar negativamente a su sentido del olfato. Reducir la exposición a estos irritantes puede ayudar a controlar la RSC y mejorar la salud respiratoria en general.
Cuando bebo alcohol, tengo más síntomas. Creo que soy alérgico. ¿Es posible?
Muchos pacientes con enfermedad crónica de las vías respiratorias, incluidos quienes padecen rinosinusitis crónica (RSC), notan que sus síntomas empeoran tras consumir alcohol. Aunque la causa exacta de esta intolerancia no se comprende del todo, no está relacionada con una alergia al alcohol. En su lugar, el alcohol puede intensificar los síntomas nasales, provocando una nariz más severamente obstruida, e incluso puede desencadenar crisis de asma en personas con asma.
Las personas con RSC con pólipos nasales parecen ser más sensibles al alcohol que quienes no tienen pólipos nasales. Si observa que el alcohol empeora sus síntomas, reducir o limitar su consumo puede ayudar a mejorar el control de los síntomas y el bienestar general.
Fumar, incluido el uso de cigarrillos electrónicos y otros productos del tabaco, contribuye a una amplia gama de enfermedades y empeora numerosas afecciones, incluida la rinosinusitis crónica (RSC). Irrita los pulmones y la nariz, así como los senos paranasales, lo que puede empeorar de forma significativa los síntomas de la RSC. Aunque el impacto del tabaquismo es perjudicial para todos los fumadores, tiende a ser más grave en quienes padecen RSC. Dejar de fumar puede ayudarle a recuperar un mejor control de los síntomas y mejorar su salud general.
Dejar de fumar no es fácil, y muchas personas necesitan varios intentos para conseguirlo. Sin embargo, con determinación y apoyo de familiares, amigos o compañeros de trabajo, puede aumentar sus probabilidades de éxito. También existen numerosos recursos y ayuda profesional disponibles para acompañarle en su camino para dejar de fumar definitivamente, ofreciéndole un futuro más saludable.
Sí, los problemas dentales pueden contribuir a la rinosinusitis crónica (RSC). Las infecciones en los huesos alrededor de los dientes, especialmente los superiores, pueden extenderse a los senos paranasales cercanos, que se encuentran justo por encima del maxilar superior. Esto a menudo da lugar a una rinosinusitis que afecta solo a un lado de la cara.
Para tratar eficazmente este tipo de rinosinusitis, es esencial abordar primero la infección dental que causa el problema. Una vez resuelto el problema dental, su médico podrá centrarse en tratar la sinusitis. Si sospecha que sus problemas sinusales están relacionados con los dientes, es importante que informe tanto a su médico como a su dentista, para que puedan trabajar conjuntamente y manejar su afección de forma eficaz.
Fumar y la exposición al humo del tabaco pueden empeorar de forma significativa los problemas sinusales. El humo irrita las vías respiratorias, dificultando que la nariz y los senos paranasales eliminen la mucosidad. Esta irritación puede aumentar el riesgo de infecciones, dificultar respirar por la nariz e incluso reducir su sentido del olfato.
Además, el tabaquismo activo también puede afectar al éxito de los tratamientos quirúrgicos para afecciones sinusales. Si está considerando una cirugía, es fundamental que hable con su profesional sanitario sobre el abandono del tabaco lo antes posible para mejorar tanto su salud sinusal como el resultado de cualquier tratamiento médico.
Los investigadores siguen explorando los posibles vínculos entre factores como el reflujo de ácido gástrico, la dieta y las bacterias que se encuentran de forma natural en el organismo, y la rinosinusitis crónica. Aunque las conexiones exactas aún no se comprenden por completo, los científicos están investigando cómo estos factores podrían contribuir al desarrollo o al empeoramiento de la RSC. Los estudios en curso pretenden esclarecer más su impacto y cómo podrían influir en las opciones de tratamiento para las personas afectadas por la afección.
La inflamación de la mucosa nasal y sinusal en la rinosinusitis crónica (RSC) provoca una sobreproducción de mucosidad nasal. Esto hace que los pacientes experimenten una sensación de plenitud en la nariz, junto con el goteo de exceso de mucosidad, ya sea hacia el exterior de la nariz o hacia la garganta. Esta acumulación excesiva de mucosidad es uno de los síntomas característicos de la RSC, y contribuye a las molestias y a la dificultad para respirar.
El goteo posnasal se produce cuando la mucosidad de la nariz desciende por la parte posterior de la garganta. Normalmente, la nariz produce alrededor de 500 ml de mucosidad al día, que fluye hacia la garganta en pequeñas gotas que se tragan de forma inconsciente.
Sin embargo, con el goteo posnasal, este proceso se hace perceptible. Puede notar que la mucosidad se acumula en la garganta, lo que provoca la necesidad de tragar o carraspear con frecuencia. La sensación puede ser persistente, haciendo que parezca que la mucosidad no se despeja haga lo que haga.
En las personas que se han sometido a cirugía sinusal, el problema puede empeorar, ya que la mucosidad puede acumularse en los senos paranasales y drenar más tarde. La inflamación inducida por la RSC provoca un exceso de producción de mucosidad, lo que agrava la sensación de goteo posnasal.
El uso de un enjuague con suero salino puede ayudar a eliminar la mucosidad, reduciendo la sensación incómoda y facilitando el manejo de los síntomas.
La obstrucción nasal se produce cuando el revestimiento interno de la nariz y los senos paranasales se hincha o cuando los pólipos nasales (crecimientos blandos y no cancerosos) obstruyen el flujo de aire. La acumulación de mucosidad y la formación de costras dentro de la nariz también pueden dificultar respirar por la nariz.
Una forma eficaz de aliviar la obstrucción nasal es enjuagarse la nariz con suero salino. Esto ayuda a reducir la hinchazón, eliminar la mucosidad y las costras y mejorar el flujo de aire, facilitando la respiración. La irrigación nasal regular puede proporcionar un alivio significativo a quienes sufren congestión nasal debida a la RSC.
El dolor de cabeza o la presión/dolor facial es un síntoma frecuente de la rinosinusitis crónica (RSC). Sin embargo, si el dolor de cabeza o la presión/dolor facial es su único síntoma y no presenta obstrucción nasal ni producción de mucosidad, es menos probable que esté causado por la RSC.
Cuando se relacionan con la RSC, los dolores de cabeza suelen aparecer junto con otros síntomas como obstrucción nasal o goteo nasal. Los dolores de cabeza sinusales suelen sentirse como una presión sorda y constante alrededor de los ojos o la frente. Los dolores de cabeza que aparecen en los lados de la cabeza o en el cuello rara vez están relacionados con problemas sinusales.
Para confirmar si su dolor de cabeza está relacionado con la RSC, un otorrinolaringólogo puede realizar una endoscopia nasal para examinar las fosas nasales y los senos paranasales. También puede solicitarse una TC para obtener una visión más clara de cualquier afectación sinusal.
No existe una prueba específica, como un análisis de sangre o una prueba de imagen, para medir directamente los dolores de cabeza. En su lugar, los médicos se basan en preguntas para recopilar información clave sobre sus síntomas. Estas preguntas suelen centrarse en:
Esta información detallada ayuda a su médico a comprender el patrón y la posible causa del dolor de cabeza, lo cual es crucial para un diagnóstico preciso y un plan de tratamiento adecuado.
Si el dolor de cabeza o el dolor facial es su único síntoma y no mejora con los tratamientos sinusales, es menos probable que esté causado por problemas sinusales. En esos casos, puede ser necesario consultar a un neurólogo para investigar otras posibles causas. A continuación se indican algunos motivos adicionales para considerar la visita a un neurólogo:
Estos síntomas se asocian con mayor frecuencia a afecciones neurológicas, y un neurólogo podrá realizar evaluaciones adicionales para ayudar a determinar la causa subyacente y recomendar el tratamiento adecuado.
Cuando huele algo, diminutas partículas del aire viajan a la parte superior de la nariz, donde interactúan con células especiales llamadas receptores en la mucosa olfatoria. Esta zona se encuentra en la parte alta del interior de la nariz y es responsable de detectar los olores.
En la rinosinusitis crónica (RSC), especialmente cuando hay pólipos nasales, la inflamación puede afectar a la mucosa olfatoria, reduciendo su capacidad para oler. Además, los pólipos grandes pueden bloquear físicamente que los olores lleguen a los receptores olfativos, dificultando aún más la detección de aromas. Esto da lugar a una disminución o pérdida del olfato, un síntoma frecuente en personas con RSC y pólipos nasales.
Incluso después de la cirugía para extirpar los pólipos nasales, la inflamación de la mucosa olfatoria (la región del olfato) causada por la RSC puede persistir. Esta inflamación continua puede seguir afectando a su sentido del olfato.
Para ayudar a mejorar esto, es importante seguir usando aerosoles nasales con corticosteroides a diario o biológicos según lo prescrito por su médico, ya que ayudan a reducir la inflamación en la zona nasal. En algunos casos, comprimidos de corticosteroides como la prednisolona pueden mejorar temporalmente su sentido del olfato, pero por lo general se utilizan durante periodos cortos debido a sus posibles efectos secundarios. Mantener los tratamientos prescritos es clave para controlar los problemas de olfato relacionados con la RSC.
Tanto los tratamientos médicos como los quirúrgicos tienen como objetivo reducir la inflamación en la nariz y los senos paranasales, lo que puede ayudar a recuperar el sentido del olfato.
Tratamientos médicos:
Tratamientos quirúrgicos:
No obstante, es importante tener en cuenta que predecir el grado de mejoría tras la cirugía puede ser difícil. Aunque los estudios muestran que la cirugía puede tener un efecto positivo, los beneficios pueden disminuir si después se suspenden los medicamentos nasales. Para obtener resultados a largo plazo, a menudo es necesario continuar con los tratamientos prescritos (como los aerosoles nasales) para mantener cualquier mejoría del olfato.
Su sentido del olfato desempeña un papel importante en cómo percibe el gusto. Cuando come, diminutas partículas de los alimentos viajan por un conducto que conecta la garganta con la nariz. Esto permite que sus receptores olfativos potencien los sabores, haciendo que la comida sepa más intensa.
Si su sentido del olfato está reducido (como ocurre en afecciones como la RSC), su capacidad para saborear los alimentos también puede verse afectada. Un experimento sencillo que puede probar es taparse la nariz mientras come. Notará lo mucho más difícil que es saborear la comida porque los aromas que realzan el sabor no pueden llegar correctamente a sus receptores olfativos. Por eso, la pérdida de olfato a menudo puede provocar una disminución del sentido del gusto.
La principal causa de la pérdida de olfato en la RSC no es solo la obstrucción de las vías respiratorias causada por tejido inflamado o pólipos, sino más bien la inflamación crónica de la mucosa olfatoria (la zona responsable del sentido del olfato). Esta inflamación persistente puede perjudicar el funcionamiento de los receptores olfativos, lo que conlleva una menor capacidad para detectar olores.
Los aerosoles nasales con corticosteroides y los biológicos reducen esta inflamación y a menudo ayudan a mejorar el sentido del olfato. Sin embargo, si la mucosa olfatoria se ha dañado de forma significativa con el tiempo, puede que no se recupere por completo, lo que significa que su sentido del olfato podría no volver a niveles normales, incluso con tratamiento.
Sí, tiene razón: la RSC y la COVID-19 provocan pérdida de olfato mediante mecanismos diferentes.
En muchos casos, la pérdida de olfato por COVID-19 mejora en unas semanas o meses a medida que el organismo se recupera. No obstante, si le ocurre, es importante que hable con un profesional sanitario para descartar otras posibles causas y recibir la orientación adecuada.
Sí, la RSC puede afectar a la calidad del sueño. Cuando la nariz está obstruida debido a la inflamación, la hinchazón o los pólipos, obliga a respirar por la boca, lo que puede interrumpir el sueño y causar molestias. La acumulación de moco también puede resultar molesta durante la noche, impidiendo aún más un descanso reparador.
Además, dado que el sueño es crucial para la recuperación, la mala calidad del sueño causada por la RSC puede dar lugar a un ciclo de fatiga, lo que dificulta el control de los síntomas de la RSC durante el día.
Controlar los síntomas, por ejemplo mediante lavados con suero salino, aerosoles nasales con corticosteroides o abordando cualquier alergia subyacente, puede ayudar con la congestión nasal y, potencialmente, mejorar la calidad del sueño. Si los problemas de sueño continúan, puede ser útil hablar con un profesional sanitario para recibir asesoramiento sobre opciones de tratamiento y formas de favorecer un mejor descanso.
Sí, la RSC puede contribuir a los ronquidos y a la apnea obstructiva del sueño (AOS). Cuando las fosas nasales están obstruidas debido a la inflamación o a los pólipos, puede dificultar la respiración por la nariz, lo que a menudo provoca ronquidos. En casos más graves, puede contribuir a la apnea del sueño al hacer que las vías respiratorias se obstruyan parcial o completamente durante el sueño, lo que provoca pausas en la respiración.
La cirugía, como la cirugía de los senos paranasales, puede ayudar al reducir la obstrucción nasal, eliminar pólipos o mejorar el flujo de aire. Esto podría, a su vez, reducir los ronquidos y mejorar los síntomas de la apnea obstructiva del sueño. Sin embargo, que la cirugía sea adecuada depende de la gravedad de la obstrucción nasal y de cuánto esté contribuyendo a los problemas de sueño.
Su otorrinolaringólogo podrá evaluar su situación y comentar posibles tratamientos, incluida la cirugía si fuera necesaria, para ayudar a mejorar tanto su salud sinusal como la calidad del sueño. En algunos casos, también pueden recomendarse otros tratamientos, como la terapia con CPAP para la apnea del sueño o el uso de tiras nasales para abrir la nariz, junto con los tratamientos sinusales.
La RSC puede afectar a su capacidad para trabajar de dos maneras:
De media, las personas con RSC faltan al trabajo unos 6 días al año. Además, los síntomas nasales como la congestión, el mal descanso, la fatiga y la dificultad para concentrarse pueden hacer que sea más difícil mantener la atención y realizar el trabajo, reduciendo la productividad general.
La nariz, los senos paranasales y los pulmones están conectados y se influyen mutuamente. Cuando la RSC no está bien controlada, puede empeorar el asma, y el asma también puede empeorar los síntomas de la rinosinusitis. Los estudios muestran que las personas con ambas afecciones suelen tener una defensa inmunitaria más débil frente a las infecciones víricas, lo que puede explicar por qué se resfrían con más frecuencia y por qué esos resfriados duran más.
Sí, la RSC puede provocar tos crónica. El mecanismo exacto no está claro, y es más complejo que el goteo de moco en la garganta. También es importante descartar asma, ya que algunas toses están causadas por un tipo de asma llamado asma variante de la tos.
La nariz y los senos paranasales (vías respiratorias superiores) y los pulmones (vías respiratorias inferiores) están estrechamente conectados. Muchas personas con asma también tienen RSC, y cuanto más grave es el asma, más probable es que haya rinosinusitis, hasta el punto de que hasta el 80 % de los pacientes con asma grave tienen RSC. Cualquiera de las dos afecciones puede aparecer primero, pero tratar ambas a la vez le ofrece la mejor oportunidad de controlar los síntomas.
El asma es frecuente en las personas con RSC, especialmente si también tienen pólipos nasales. El asma no tratada puede dificultar el control de la rinosinusitis, y ambas afecciones suelen requerir un tratamiento combinado. Si su tratamiento incluye comprimidos o inyecciones, es importante utilizarlos según lo prescrito para evitar una sobredosis y reducir el riesgo de efectos secundarios.
Sin tratamiento, la RSC puede empeorar los síntomas del asma y dificultar su control. El tratamiento adecuado de la rinosinusitis puede mejorar el control del asma, reducir los síntomas e incluso disminuir la necesidad de medicamentos potentes para el asma.
Algunas personas con asma, pólipos nasales y reacciones respiratorias a la aspirina tienen una afección llamada enfermedad respiratoria exacerbada por la aspirina (AERD), también conocida como tríada de Samter. Aproximadamente el 9 % de los adultos con asma y el 30 % de los adultos con asma y pólipos nasales tienen N-ERD.
La aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos (AINE) no causan N-ERD, pero pueden desencadenar o empeorar los síntomas del asma y de los senos paranasales. Los investigadores aún no conocen la causa exacta de la N-ERD, y la afección no parece ser hereditaria.
La rinitis (inflamación dentro de la nariz), la sinusitis (inflamación dentro de los senos paranasales) y el asma (inflamación dentro de las vías respiratorias inferiores y los pulmones) son afecciones que a menudo coexisten y pueden empeorar entre sí. La nariz es el aire acondicionado del cuerpo, y cuando respira por la nariz, el aire se humidifica y se limpia. La obstrucción nasal conduce a la respiración bucal y a la reducción de esta importante función de acondicionamiento del aire. La inflamación en la nariz, los senos paranasales y los pulmones se influye mutuamente a través del torrente sanguíneo.
La evidencia actual sugiere que la RSC no hace que la COVID-19 sea más grave. No obstante, es importante estar atento a síntomas de COVID-19 como la pérdida de olfato, síntomas similares a los de un resfriado o una gripe, fiebre o dificultad para respirar. Mantener la RSC bien controlada con el tratamiento y seguir las indicaciones de su médico es la mejor manera de cuidar su salud general.
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