Los síntomas de la rinitis alérgica (o RA) varían de una persona a otra y pueden alternarse con el tiempo, incluso en el mismo individuo. El término rinitis se refiere a problemas en la nariz, pero muchas personas también presentan síntomas que afectan a los ojos, la boca, la garganta y los oídos.
Síntomas nasales:
Ojos:
Boca – Garganta:
Oídos: La trompa de Eustaquio conecta la parte posterior de la nariz con el oído medio (el espacio lleno de aire detrás del tímpano). La inflamación alérgica suele afectar a esta trompa, especialmente en los niños. Como resultado, puede resultar más difícil igualar la presión en los oídos, por ejemplo, cuando un avión desciende. Esto puede causar molestias en el oído o una sensación de chasquido. Los niños con rinitis alérgica (RA) también tienen más probabilidades de desarrollar otitis serosa (pérdida auditiva temporal causada por líquido en el oído medio). Tratar la RA de forma eficaz puede ayudar a reducir este problema.
Senos paranasales: el revestimiento de los senos paranasales también puede hincharse con la exposición a alérgenos, lo que provoca molestias faciales y aumenta la probabilidad de infección. Esto ocurre porque la congestión reduce el drenaje normal del moco de los senos paranasales, permitiendo que virus o bacterias queden atrapados, lo que puede provocar una infección.
Tórax: la RA puede hacer que el revestimiento de las vías respiratorias inferiores sea más irritable, lo que provoca síntomas como tos, sibilancias y falta de aire. El tratamiento eficaz de la RA ayuda a prevenirlo y detiene las señales nerviosas que pueden desencadenar irritación en las vías respiratorias inferiores. La rinitis alérgica también se presenta en muchas personas con asma, en las que ya existe inflamación en las vías respiratorias inferiores. En esta situación, tanto las vías respiratorias superiores como las inferiores requieren tratamiento. Hable con su profesional sanitario si presenta cualquier síntoma torácico.
Aunque a veces se minimiza la rinitis alérgica como una molestia menor, es una afección médica y puede tener un gran impacto en la vida diaria.
Los pacientes suelen describir sus síntomas como molestos, y pueden alterar el sueño, haciendo que las personas se sientan cansadas durante el día y dificultando la concentración o pensar con claridad. Muchas personas notan que su rendimiento laboral o escolar se resiente. La RA estacional se asocia con bajas calificaciones en adolescentes que realizan exámenes importantes. La rinitis alérgica puede tener un gran impacto en la calidad de vida general si los pacientes no la controlan bien con tratamiento médico.
Además, cuando el tratamiento no se realiza adecuadamente, la rinitis alérgica puede aumentar el riesgo de afecciones relacionadas, incluidas infecciones de oído, infecciones sinusales y asma. La rinitis alérgica mal controlada puede empeorar los síntomas del asma y aumentar las exacerbaciones.
Los profesionales sanitarios suelen clasificar la rinitis alérgica en función de la frecuencia con la que aparecen los síntomas y de cuánto afectan a la vida diaria. Esta clasificación ayuda a orientar las decisiones sobre el tratamiento más adecuado.
Aunque este sistema de clasificación tiene sus ventajas, también ha sido criticado por la comunidad científica. Por ejemplo, alguien con síntomas 3 días a la semana durante todo el año sería técnicamente “intermitente”, aunque sus síntomas se comporten más como persistentes.
Cuando el contacto con el alérgeno es intermitente, los síntomas nasales iniciales pueden ser llamativos, con estornudos, picor y secreción nasal. Cuando la exposición al alérgeno es persistente, el síntoma principal suele ser la obstrucción nasal, con moco que gotea por la parte posterior de la garganta (goteo posnasal), y a veces el diagnóstico puede pasarse por alto.
La rinitis alérgica a menudo se maneja mediante autocuidado con el apoyo de un farmacéutico, aunque siempre puede acudir pronto a su médico de cabecera si desea un diagnóstico confirmado y orientación sobre el tratamiento. El farmacéutico puede ayudar a determinar si es probable que sus síntomas se deban a rinitis alérgica u otra afección y orientarle hacia opciones adecuadas de autocuidado. Los farmacéuticos también están formados para reconocer cuándo es necesaria la derivación al médico de cabecera.
Síntomas de “alarma” que justifican una visita al médico:
NARIZ:
OJOS:
TÓRAX:
Si no presenta ninguno de los “síntomas de alarma” mencionados, podría tratarse usted mismo, utilizando como guía el algoritmo EUFOREA Patient Journey.
Paso 1:
Los primeros pasos importantes son evitar en la medida de lo posible aquello que usted considere que le provoca los síntomas. Puede ser un alérgeno u otro desencadenante inespecífico, como el humo del tabaco. Obtenga más información sobre estas estrategias en el módulo Estilo de vida y prevención.
Paso 2:
El lavado nasal con suero salino ayuda a mantener la nariz limpia y reduce los síntomas, por lo que es un apoyo diario útil en el autocuidado de la rinitis alérgica.
Paso 3:
Si estas medidas de evitación y el lavado nasal con suero salino no son suficientes para controlar sus síntomas, puede añadir un medicamento de la lista siguiente. En la mayoría de los países están disponibles sin receta.
Las opciones de tratamiento son:
- espráis nasales de corticoides
- comprimidos de antihistamínicos no sedantes
- espráis nasales de antihistamínicos
En el autocuidado de la rinitis alérgica: EVITE los descongestionantes y los antihistamínicos sedantes.
Obtenga más información sobre cada una de estas opciones de tratamiento en nuestro módulo específico Tratamiento.
Todos los tratamientos para la rinitis alérgica —incluidos los de las personas con síntomas intermitentes— funcionan mejor cuando se toman de forma constante a diario, empezando antes de que normalmente aparezcan los síntomas y continuando durante el periodo en que se necesiten. Evite interrumpir y reanudar la medicación, ya que el uso irregular la hace menos eficaz.
Si ha probado el tratamiento regular diario descrito anteriormente para su rinitis alérgica durante al menos dos semanas, pero sus síntomas siguen molestándole, es una buena idea acudir a su médico de cabecera. Podrán comprobar si sus síntomas se deben realmente a rinitis alérgica o si podría estar ocurriendo otra cosa. Es posible que se sugieran pruebas de alergia y se optimice su plan de tratamiento.
Para aprovechar al máximo su cita, puede consultar nuestro PDF ‘Prepárese para su consulta’. Le ayuda a recopilar información útil con antelación, como un resumen de sus síntomas y una lista de preguntas que quizá quiera hacer a su médico.
Su médico de cabecera puede recetarle un espray combinado. Se trata de un espray nasal que contiene tanto un corticoide nasal como un antihistamínico nasal. Es la farmacoterapia más eficaz para las personas con RA. Si este espray combinado no está disponible/no es asequible donde vive, puede utilizar un espray nasal de corticoides junto con un espray nasal de antihistamínicos.
Como alternativa, su médico de cabecera puede recetarle alguno de los otros tratamientos mencionados a continuación:
- modificadores de los leucotrienos
- espray nasal de cromoglicato
- bromuro de ipratropio
- descongestionantes nasales u orales (solo para el alivio a corto plazo de la congestión nasal intensa)
Si los síntomas oculares son el principal problema o si responden de forma insuficiente al tratamiento nasal, pueden recetarse colirios.
- colirios antihistamínicos
- colirios de cromoglicato/nedocromilo
En algunos países, puede necesitar una derivación del médico de cabecera antes de poder visitar a un especialista. Acudir a un especialista en alergias es importante en las siguientes situaciones:
Su especialista ajustará y mejorará su plan de tratamiento y, además de los tratamientos de los que ya ha oído hablar anteriormente, puede ofrecerle varias opciones adicionales. Estas opciones de tratamiento adicionales incluyen:
- inmunoterapia con alérgenos
- ciclo corto de esteroides orales
- cirugía (para obstrucción nasal grave)
Conjuntivitis alérgica: Es una afección ocular que ocurre cuando la conjuntiva (el tejido fino y transparente que recubre el interior de los párpados y cubre la parte blanca del ojo) se inflama debido a una reacción alérgica. No es contagiosa, lo que significa que no puede transmitírsela a otra persona.
Los síntomas típicos incluyen picor intenso, enrojecimiento y lagrimeo. Es muy frecuente en personas con rinitis alérgica. De hecho, alrededor de 7 de cada 10 personas con alergias estacionales también presentan conjuntivitis alérgica. Las personas con alergias perennes (durante todo el año) también pueden desarrollar estos síntomas oculares.
Alergia alimentaria: ocurre cuando el sistema inmunitario reconoce erróneamente ciertos alimentos como perjudiciales, provocando una reacción alérgica. Esta reacción puede afectar a la piel, el estómago y el intestino, y el sistema respiratorio. Las alergias alimentarias suelen comenzar en los dos primeros años de vida. Los niños con alergia alimentaria tienen más probabilidades que sus compañeros de desarrollar rinitis alérgica y asma más adelante. Incluso si la alergia alimentaria se resuelve, el aumento del riesgo se mantiene.
Síndrome de alergia polen-alimentos (PFAS, a veces llamado síndrome de alergia oral (OAS)) es un tipo de alergia alimentaria que se observa en personas con alergia al polen. Ocurre porque los alérgenos presentes en verduras, frutas y frutos secos crudos son iguales o muy similares a los del polen (reactividad cruzada). Los síntomas habituales son el picor en la boca y la garganta. Las reacciones graves, como la anafilaxia, son raras, pero el intestino puede verse afectado. PFAS afecta principalmente a personas con alergia al polen de árboles, gramíneas y malezas. Se estima que entre 5 y 7 de cada 10 personas con alergia al polen tienen PFAS. Puede encontrar más información sobre el PFAS, incluida una lista de verduras, frutas y frutos secos que podrían provocar síntomas, aquí.
Eccema, también denominado dermatitis atópica, es una afección inflamatoria crónica de la piel. Provoca piel roja, con picor e inflamada, que puede resultar molesta y persistente. Las personas con eccema son más propensas a desarrollar otras afecciones alérgicas, como asma, rinitis alérgica y alergias alimentarias. Los estudios muestran que hasta 8 de cada 10 niños con dermatitis atópica pueden desarrollar rinitis alérgica y/o asma más adelante. El eccema se desarrolla con mayor frecuencia en la primera infancia, antes de los 5 años, pero también pueden desarrollarlo niños mayores y adultos.
El eccema suele ser un paso temprano en la progresión típica de las enfermedades alérgicas desde la lactancia hasta la infancia. En el siguiente vídeo, un alergólogo pediátrico explica el concepto de la marcha alérgica, también denominada marcha atópica.
Una reacción alérgica grave, denominada anafilaxia, puede ocurrir con alergias alimentarias, alergias a medicamentos y alergias a picaduras de insectos. La anafilaxia es una reacción alérgica repentina, grave y potencialmente mortal. Puede desarrollarse muy rápidamente —en segundos o minutos tras la exposición a un alérgeno— y requiere tratamiento médico urgente.
Si ha tenido una reacción alérgica grave anteriormente, deberá llevar siempre consigo un autoinyector o espray nasal de adrenalina (epinefrina) (la disponibilidad depende de dónde viva). Esto permite que usted o alguien cercano administre la inyección en cuanto se reconozcan los síntomas de anafilaxia. Siempre debe contactarse con los servicios de emergencia
Asma: Tener rinitis alérgica, ya sea estacional o durante todo el año, aumenta las probabilidades de padecer asma. De hecho, hasta 4 de cada 10 personas con rinitis alérgica tienen asma o pueden desarrollarla en el futuro, y aproximadamente el 60-80 % de las personas con asma presentan enfermedad de las vías respiratorias superiores: rinitis o rinosinusitis. El asma es una afección crónica que afecta a las vías respiratorias inferiores (los conductos respiratorios de los pulmones). Cuando tiene asma, las vías respiratorias de los pulmones se estrechan y se inflaman, y pueden producir un exceso de moco espeso y pegajoso. Todo ello dificulta la entrada y salida del aire, por lo que respirar se vuelve más difícil. Si reconoce síntomas como falta de aire, opresión torácica, sibilancias o tos, consulte a su médico.
Rinosinusitis crónica: Las personas con rinitis alérgica tienen más probabilidades de desarrollar rinosinusitis crónica. Esto se debe a que las alergias causan una inflamación prolongada (enrojecimiento/hinchazón) en el interior de la nariz y los senos paranasales. Cuando estas zonas permanecen hinchadas con el tiempo, las pequeñas vías de drenaje entre la nariz y los senos paranasales se estrechan. Como resultado, el moco no puede drenar correctamente, lo que provoca congestión nasal, presión facial y un mayor riesgo de problemas sinusales persistentes.
Alteraciones del sueño (incluida la apnea obstructiva del sueño): La nariz tapada es un síntoma frecuente de la rinitis alérgica y puede dificultar respirar con comodidad durante el sueño. Esto puede provocar mala calidad del sueño, despertares frecuentes o dificultad para conciliar el sueño.
La rinitis alérgica también puede desempeñar un papel en la apnea obstructiva del sueño (AOS). La apnea obstructiva del sueño (AOS) es una afección en la que la vía aérea superior colapsa brevemente durante el sueño, causando pausas repetidas en la respiración y, por tanto, descensos en la concentración de oxígeno en la sangre. Los descensos nocturnos frecuentes de la concentración de oxígeno pueden alterar el sueño y, con el tiempo, afectar a la salud general y a la calidad de vida.
Maloclusión dental (desalineación de los dientes): Una nariz tapada —un síntoma frecuente de la rinitis alérgica— puede hacer que una persona respire por la boca en lugar de por la nariz. Con el tiempo, la respiración bucal puede afectar al crecimiento normal de la cara y las mandíbulas. En los niños, cuyos huesos faciales aún se están desarrollando, esto puede aumentar el riesgo de desalineación dental (maloclusión) y cambios en la estructura facial.
Problemas de oído (otitis media): La rinitis alérgica a veces puede provocar problemas de oído, especialmente en los niños. Cuando las alergias hacen que el interior de la nariz se hinche, esta hinchazón también puede afectar a la trompa de Eustaquio (el pequeño conducto que conecta el oído interno con la nariz). Si la trompa de Eustaquio no funciona correctamente, puede acumularse líquido detrás del tímpano. Este líquido atrapado puede infectarse por virus o bacterias, provocando una infección del oído medio (otitis media). Esto puede causar dolor de oído, sensación de taponamiento y, a veces, pérdida auditiva temporal.
Impacto en la salud mental: La rinitis alérgica se asocia a un mayor riesgo de ansiedad y depresión. La inflamación nasal prolongada y la alteración del sueño por los síntomas pueden afectar a su bienestar mental. Si sus síntomas de alergia están afectando a su estado de ánimo, energía o funcionamiento diario, hable con su profesional sanitario. Pueden ayudarle a tratar eficazmente su rinitis alérgica y ponerle en contacto con apoyo de salud mental si es necesario.
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